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domingo, 8 de octubre de 2017

Nada y Nunca. La política de Rajoy

Rajoy balbucea en EFE, a propósito de la Historia Interminable del actual Nazional-catalanismo, que hará "lo que crea que deba de hacer, lo que crea que sea mejor para España y en el momento que me parezca más oportuno".

jueves, 19 de febrero de 2015

¡Vaya lío!

      "Hasta ahora, los miembros del mundo universitario hablaban del modelo del 4+1 para definir nuestro actual sistema (compuesto por grados de cuatro años de duración y másteres de un año) y del 3+2, que era el modelo al que se suponía que íbamos a cambiar (con grados de tres años y másteres de dos).
      "Sin embargo, y para dar una idea de la "flexibilidad" que caracteriza a este decreto, en el Ministerio empezaron hace unas semanas a decir que no era correcto utilizar únicamente el término 3+2, porque el decreto incluía todas las opciones: el 4+1, el 3+2, el 3+1 o incluso el 3+1+1."
      ¡Vaya lío! ¿Y por qué no un 3-0, como los antiguos peritos o ingenieros técnicos? ¿O un 5-0, como los viejos licenciados o ingenieros? ¿O un 2-1, como en la final del Real Madrid-Partizan de Belgrado? Ya puestos, el 12-1 de España contra Malta, con el gol divino de Señor.


      "Ahora el ministro de Educación, José Ignacio Wert, añade un nuevo modelo: el 4-1 (cuatro menos uno), entendido como que a los actuales grados de cuatro años les quitas un año. "No es un decreto del 3+2, sino, en cualquier caso, del 4-1" [sic.], ha dicho esta tarde el ministro Wert al término del Consejo Universitario.
      "En el mismo sentido se pronunció el pasado lunes su 'número dos', la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, al término de la Conferencia de Política Universitaria: "El apodo del 3+2 es un apodo que da lugar a malos entendidos y lo hemos rebautizado, aunque tarde, como el 4-1". [sic.]
      Rebautizado queda, y tarde, pero se entendía mejor antes. En mi pueblo, 3 más 2 son cinco, lo mismo que 4 más 1. ¿Por qué no dices 3 años o 5 años, y que cada cual -en función de su voluntad e inteligencia, de sus prisas por ser millonario o de su paciente brega en las minas diamantinas de la diosa Atenea- haga lo que más le convenga, lo que mejor se avenga a él y a su circunstancia. Y quien quiera cursos y cursillos, o sea, segundo ciclo, tesinas y tesis doctorales, que los haga hasta reventar el curriculum vitae.
      Definitivamente, son unos linces de la comunicación. Vaya pareja de dos. La cuestión es no hablar de ideología, esto es, de demagogia (los ricos, los pobres, los pobres hijos de los pobres trabajadores, etc.)
elmundo.es (Olga R. Sanmartín)

lunes, 12 de enero de 2015

Conspirador necesario

      Nosotros somos contingentes conspiranoicos. Sólo tú, Zapo, eres conspirador necesario (Bono está en todas las salsas). La vieja ETA y los nuevos estalinistas. Gente torcida, como tus intenciones. Contra el antiguo PP y contra el PSOE actual, respectivamente. Siempre con el enemigo, que ayuda de buen grado a revolucionar el statu quo.
      Por supuesto, a cambio de lo pactado. Tú sabrás qué recibes como recompensa. Aquí los bárbaros sí pagan traidores.


viernes, 19 de diciembre de 2014

El desertor del Álamo

      Después de tantos silencios públicos, y cobardes, después de dejarse querer y comprar la voluntad durante tres largos años por el Partido de la Nada -pues no cabe alegar ingenuidad en un buen especialista del western y del cine negro-, el todavía hoy Fiscal General del Estado, Eduardo Torres-Dulce, pronuncia por fin una palabra valiente que lo redime de tanta tibieza. Elegante despedida. "Por motivos personales", dice el arrepentido. O, mejor aún, el escarmentado. O sea, por respeto a sí mismo. Por su buen nombre. Por la honra calderoniana, en suma.
      El lema de la película de Budd Boetticher, inolvidablemente interpretada por el sobrio Glenn Ford, rezaba así: "¡Sólo el amor le dio valor para fingirse cobarde!". En el fondo, es el "amor propio" lo que le da fuerza para dejar de serlo. Como en este caso feliz. Bienvenido al heroísmo inútil.
Nota de prensa. Renuncia de Torres-Dulce