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lunes, 6 de febrero de 2017

Pose anti-Trump, 4 / Méjico

Blablablá...

"Si quieres culpar a alguien por el muro fronterizo con México, empieza por Clinton y Bush."


"El muro que quiere construir Donald Trump ya existe.

Pese a lo extravagante de sus formas, el muro de Trump lleva en funcionamiento desde mediados de los '90, cuando la administración de Clinton no sólo autorizó la construcción de pequeñas porciones del mismo a lo largo de la frontera, sino que desarrolló la dura legislación anti-inmigración que, más tarde, Bush y Obama aplicaron. Fue de la mano del primero, en 2006, cuando el grueso del muro se edificó.

(…) Casi un tercio de la frontera total entre México y Estados Unidos cuenta con alguna suerte de control fronterizo físico o valla limítrofe (en algunos casos doble, como exigía la legislación inicial aprobada por el Congreso en 2006). Un muro que, si bien no está hecho de cemento, sí representa un duro obstáculo para aquellos mexicanos que deseen cruzar la frontera.

(…) A mediados de los noventa el tráfico de drogas y los índices de criminalidad de Estados Unidos forzaron a la administración Clinton a recrudecer los controles. La posibilidad de que la inmigración se disparara como consecuencia de los acuerdos de libre comercio entre ambos países (el mismo NAFTA que ahora Trump quiere tumbar) provocó que EEUU optara por recrudecer la política fronteriza. Se construirían vallas y se redoblaría la vigilancia.

(…) La creciente inmigración, alimentada por las políticas económicas de ambos países, recrudeció el discurso de Clinton, que aumentó en un 50%, inicialmente, los controles fronterizos. Sentó precedente.

(…) A la altura de 2006, y tras el recrudecimiento de la seguridad interna a consecuencia del 11S, la administración Bush optó por tomar un tono más duro con la inmigración ilegal. Y con objeto de aumentar la sensación de protección frente a amenazas externas, el gobierno estadounidense proyectó la construcción de una larguísima valla fronteriza que se extendería a lo largo de 1,125 kilómetros de frontera.

El proyecto de ley fue aprobado por el Congreso estadounidense, controlado por los republicanos pero apoyado por una gran parte de representantes demócratas, en 2006. Más tarde, la Secure Fence Act fue llevada al Senado, donde también se aprobó con mayoría absoluta (con el apoyo de muchos senadores demócratas,entre ellos Hillary Clinton, partidaria de controles fronterizos fuertes).

La construcción de la valla, hecha de acero y no de cemento armado, como propone Trump, se complementó con otras políticas duras en materia fronteriza. Desde 1992, por ejemplo, se ha quintuplicado el número de agentes (de 4.000 a 21.000, haciendo del departamento de fronteras el más numeroso de las fuerzas del orden del país, con 60.000 trabajadores), y su presupuesto se ha multiplicado, pasando de 1.500 millones de dólares a 19.000 millones en 2016.

(…) Pese a lo megalómano del proyecto, que sí hará, sólo pisaba terreno moldeado con anterioridad por sus predecesores. El muro (valla) entre México y Estados Unidos lleva existiendo durante muchos años, y la decisión de construir uno nuevo por parte de Trump no es más que, en realidad, la actualización (más alto, más duro) del viejo."

Magnet, (MOHORTE@mohorte)

https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/trump-quiere-empezar-ya-el-muro-con-mexico-lo-va-a-tener-facil-lleva-existiendo-desde-los-90

martes, 24 de mayo de 2016

El Pana

El heredero mejicano de El Cordobés.
En versión dandy y locuaz.
“Doctor, déjeme morir.”
Un genio irrepetible. Va por ti.


El destino: Pan francés, se llamaba el astado.

      (Parte de la crónica de JAN MARTÍNEZ AHRENS, Twitter, México DF, 21 MAY 2016 - 20:15, CEST, en EL PAÍS.)

      "Sufrió una embestida, seca y luciferina, dicen los que la vieron (...)

      "Desde que El Pana hizo su petición, ha perdido interés por el mundo. Sus latidos son cada vez más lentos y la fiebre no le abandona. “No quiere comunicarse, cierra los ojos y evita mirarte”, dice el médico. En el aire flota un compás de espera. Pero también un desafío.

      "Quizá el envite sea una respuesta a los que tanto se burlaron de él. Sus ademanes excesivos, el falso acento andaluz, los habanos como trabucos, le hicieron durante años el hazmerreír de los puristas y le vetaron de los grandes cosos. Más personaje que figura, quiso ser estrella, pero nunca dejó de ser humano. Hijo de un policía judicial asesinado, se lanzó al ruedo por necesidad. Vendió gelatinas, trabajó de sepulturero, amasó panes (de ahí el mote) y más de una noche la pasó en la cárcel. Fue un torero del hambre, no de la gloria. “Yo vengo de una época en la que uno quería torear para triunfar y comprarle una casa a su madre, ahora los chavales quieren vender la casa de la madre para ser toreros”, llegó a decir.

      "Bravucón y perdulario, cayó en los vicios del alcohol y amagó con retirarse en numerosas ocasiones. Y fue en una de sus falsas despedidas donde, por un instante, brillaron las luces de la fama. El 7 de enero de 2007, en la Monumental de México, decidió dar un adiós que retumbase tanto como el desprecio que le había acompañado a lo largo de sus 28 años de carrera. Ante decenas de miles de aficionados, en una corrida retransmitida por televisión y que seguía el mismo presidente Felipe Calderón, espetó: “Brindo por las damitas, damiselas, princesas, vagas, salinas, zurrapas, suripantas, vulpejas, las de tacón dorado y pico colorado, las putas, las buñis, pues mitigaron mi sed y saciaron mi hambre y me dieron protección y abrigo en sus pechos y en sus muslos, y acompañaron mi soledad. Que Dios las bendiga por haber amado tanto”.