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miércoles, 11 de marzo de 2020

¿Unidad Nacional?

      La realidad y el deseo, de Luis Cernuda. Buen título. Estimula el impulso a la verdad o a la ilusión. Las dos posturas son posibles, aunque la segunda es más probable. Casi unánime. Título, pues, nietzscheano y freudiano.
      Todos hablan de la unidad nacional en momentos de crisis. Palabras de veras y de trolas. La derecha, con ilusa sinceridad, con la boca pequeña; la izquierda, con verdadera doblez, por toda la boca. O sea, la misma unidad nacional que en períodos de normalidad cainita.
      En cuestiones políticas y morales, al menos desde el 98, no hay tal "unidad nacional" y, al paso que vamos, tampoco podrá haberla en el futuro. Ni siguiera un mínimo común.  Otra cosa, con las variantes regionales, es la unidad en materia costumbrista (gastronomía, buen clima, humor, fiesta, parloteo, hospitalidad, dolce far niente, orgullo, cierto realismo, envidia, etc.).

martes, 24 de octubre de 2017

García Trevijano: "España es real"

"España, la Nación española, es in-des-truc-ti-ble (...) Un referemdum de toda España (...) es ri-dí-cu-lo, absurdo (...) Su resultado es negativo, no tiene valor alguno. Porque la Nación española no es un proyeeeecto [Ortega dixit] (...) 



"España es una nación real. Es un objeto real. No es un proyecto de la voluntad. Es un resultado existencial. Un hecho de la Historia. No somos dueños de él. Tiene una existencia colectiva. Nadie puede atribuirse ni su creación, ni mucho menos su destrucción."

Por cierto, PD. "Ortega era un frívolo. No sabía una palabra de política (...) No ha estudiado la Historia (...) Sé muy bien lo que digo. Era un frívolo. Y de política no sabía nada."

miércoles, 12 de noviembre de 2014

La matraca

El Referendum de la Butifarra (9 de noviembre de 2014)

      Victoria pírrica, de boquilla, de plumillas. Derrota dulce, airosa, estratégica... Puede leerse en ambas direcciones. Catalunya-España / Espanya-Cataluña.  
      Un 33 % hace cola y echa la cagadita en el WC para aliviar el apretón. Sólo un 26'4 % encuentra satisfacción total, como el caganer. Los otros, un 6'6 % de esquiroles a dos bandas, un 0'0 % de españoles, seguirán estreñidos.


      Sabemos con certeza que en Cataluña, hoy por hoy, pululan 1'6 millones de nacionalistas anti-españoles con derecho a voto catalán (incluyendo, por supuesto, charnegos, inmigrantes, adolescentes, bivotantes, trivotantes, los que votan otro día, los que votan todos los días 7 veces, etc.). Puchero podrido e indigesto. Al parecer, Bob Esponja, El Capitán Trueno, Elvis Presley, Imperio Argentina, Kim Jong-Un, Los Chichos, El gilipollas de..., Batman, Lady Gaga y un larguísimo etcétera tienen asignada mesa electoral. No sé si habrá voto por correo, pero asusta sólo pensarlo. Y qué decir del recuento electoral. Imagino al presidente y a los vocales de las mesas, a los interventores y a los vigilantes. ¿Contarán de más o de menos? Al margen de la clara invalidez de todo el 9N, ¿habrá votos blancos, votos nulos?


      En fin, de 6'3 millones de electores posibles, sólo 1'6 millones dicen sí-sí a este no y no. La cuarta parte. Si descontamos a los niños maleducados, a los temerosos extranjeros recién llegados, a los nacionales acomplejados y a los trileros consentidos, no alcanza 1/5 o un 1/6. O sea, como en todas partes: los propagandistas y los agitadores. Ni uno más. Los bocazas y los matones. Seguro que en Groenlandia hay más secesionistas.
      Y todo ello después de 36 años de ininterrumpida matraca nacionalista. Desde allí y desde aquí.
http://www.participa2014.cat/

Arcadi Espada y la peste

      En elmundo.es, penúltima entrada de Arcadi Espada en su blog 1714: Diario del año de la peste. Publicada el 9 de noviembre de 2014, a las 17:14 h. Como en la radio.
      - Adelante, compañero, desde el Nou Camp. O desde el Camp Nou ("Mes que un club"). Barcelona-Real Madrid.
      - "Tiempo y resultado. Las 17:14. No hay Estado en España."
      Bien visto, puesto que ningún representante del Estado central se persona en el campo de juego para sacar la tarjeta roja. Pero se equivoca el gran Arcadi por un resto de optimismo. ¡Ojalá! Hay demasiado Estado: los Gobiernos Autonómicos, por ejemplo.
      Este aquelarre no es nada comparado con la anunciada llegada de los cuatro jinetes del Apocalipsis. Tan sólo se trata de una convocatoria de brujas y brujos presidida por el macho cabrío. Luego, eso sí, en lo que están ya los adoradores del Íncubo, brujos y brujas se habrán de postrar de rodillas ante él y besar sus partes pudendas en señal de homenaje y sumisión. Más tarde vendrá el momento de la misa negra y la orgía, de la celebración y el gozo, para terminar con la ingesta de cadáveres.
      El 9N, anteayer, como hubiera sido el deseado 11S, o el 666, día de la Bestia, o cualquier día desde la inclusión del término "nacionalidades" en la Constitución Española, es un día más en la deriva hacia el despeñadero de la Nación. Un día más, sin duda, pero uno de los penúltimos...
      El referendum del 9N es uno de los últimos gestos encaminados a dar, el día menos pensado, el golpe de gracia al Régimen nacido en 1978. Golpe de Régimen -que es lo grave e incierto-, no sólo de Estado o de Gobierno -normalmente, leves y previsibles, salvo que fracasen y se enquisten-. Es la Nación lo que habrá de quedar fuera de la historia. Posmoderna, como les gusta a los posmodernos. Tendrá que buscarse la vida, si es que todavía le quedan fuerzas, o perecer en el intento. O no intentar nada y perecer en la nada, por deméritos propios, por su propia anulación de la voluntad. Al estilo schopenhaueriano. O budista, para entendernos.